miércoles, 31 de diciembre de 2014

Recuento de año.

Hacer recuento de año en estas fechas se me ha vuelto una costumbre. Me sirve para recapitular y agradecer los buenos y malos momentos, sin estos últimos no habría crecimiento; también para fijar mis próximas metas. Este 2014 me dejó mucho aprendizaje, superé pruebas que antes no había logrado superar del todo, hoy me siento más ligera y más segura. He logrado encontrar el balance interior, entender mis errores y perdonarme, ver mis aciertos y felicitarme para continuar en la búsqueda de mi crecimiento. Doy gracias a Dios por la salud, el amor y la fuerza, por tener la oportunidad de vivir en este maravilloso lugar rodeada de naturaleza, que me llena de paz y me inspira, doy gracias por tener comunicación con mis ángeles y por sus señales. Doy gracias por todas las bendiciones, porque he aprendido a perdonar y enfrentar mis miedos. Este año fue un año de pruebas. Se puso a prueba mi paciencia, el desprendimiento de las cosas materiales, así como la confianza en la meta que persigo, también me percaté de que la amistad de algunas personas no es tan sincera como creía. Hubo groserías, desengaños y proyectos cancelados. Aunque por otro lado, tuve la oportunidad de hacer presentaciones de mi novela Expediente 93, en Ensenada, Mexicali y DF, lo cual me permitió transmitir mi mensaje y llegar a otras personas que se sintieron identificadas con mi historia. Esos momentos son muy gratificantes y hacen que el trayecto para alcanzar mis sueños valga la pena. También escribir para la revista Coma Suspensivos ha sido una grata experiencia, donde conocí personas y compartí puntos de vista, y mis letras pudieron llegar a otros lectores. En cuanto a mis novelas “La otra cara del asesino” y “Vida arrabalera” finalmente quedaron terminadas y están en espera de encontrar su propio camino. Las dejo al tiempo, confío que un día se publiquen. Las libero, ya hice todo lo que está a mi alcance y las entrego al universo. Este año los libros fueron unos grandes consejeros, maestros de la creatividad e imaginación y mis escritos una especie de catarsis. Inicié un nuevo bosquejo de novela y retomé mi libro de “La llave” aquel libro que a finales de 2013, tuve como visión y hoy trabajo en él. Es una de mis principales meta para 2015, concluirlo y pasar el conocimiento a todo aquel que esté dispuesto a leerme. En general fue un año difícil pero enriquecedor, reí y lloré, pasé muchas horas en soledad. Hubo momentos depresivos donde tuve que armarme de valor y encontrar la fuerza en los detalles pequeños, inclusive cree un espacio en mi cuaderno y lo titulé “cosas que me hacen sonreír” me ayudó mucho y pude percatarme del poder de la sonrisa y sobre todo de que está en nosotros cambiar la actitud (cosa que ya sabemos pero que ponerlo en práctica es diferente). Aprendí también que no debo aferrarme a nada y sobre todo confirmé de nuevo que mi instinto es la mejor brújula. Con esa brújula me voy abriendo camino, tomando decisiones que a veces la razón o el corazón no puede elegir. Me dejo llevar por la luz y la energía positiva y recibo llena de fe al 2015, que estoy segura traerá muchas bendiciones a mi vida y a todos los que me rodean.

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