jueves, 30 de enero de 2014

Pensar positivo es un hábito.

Ayer, platicaba con un amigo sobre los hábitos negativos y lo difícil que es eliminarlos, así como también incorporar los positivos. Le cuesta trabajo desayunar y a mí ejercitarme, ambos sabemos que debemos hacer algo al respecto. Veo a la vida como una montaña que hay que escalar, una montaña repleta de piedras, hierba y animales peligrosos que tenemos que vencer a cada paso con nuestra espada de coraje y positivismo (aunque suene repetitivo y trillado), sin embargo así lo creo; el animal más peligroso es uno mismo, caemos en las redes pegajosas de la mente, la culpa y los miedos, dejándonos en cautiverio. Lo que puede romper esa maraña represiva y asfixiante es de igual forma los pensamientos. Los pensamientos nos impulsan o nos limitan. Cambiarlos requiere de esfuerzo y constancia, como todo hábito. Admito que es cansado y también me he dejado derrumbar por momentos, ser positiva cuesta, así como también puede costar hacer ejercicio, comer sano, dejar algún vicio, etc. Creo que una persona positiva no confunde renuciar con dejar ir, al pasado lo estaciona en el pasado y es agradecida por la enseñanza, busca colocar una sonrisa en su rostro y en el de los demás y aunque no todo el tiempo es feliz, intenta serlo; crea nuevas soluciones dejando atrás los temores y sobre todo expresa su sentir. Hace del pensar postivo un hábito. Y tú, cómo piensas?

martes, 21 de enero de 2014

Recogiendo virutas.

Imagino que somos como un tronco. Que estamos hecho de madera y que podemos tallarnos a nosotros mismos en la forma que queramos. Con la madera se pueden hacer figuras hermosas, construir casas, barcos, alimentar el fuego, por citar algunos ejemplos, e igual el ser humano puede intentar labrarse a sí mismo, buscar su mejor escultura, interprentando ésto como forjar el propio destino, esculpirse, darse forma, ¿qué quieres ser? ¿quieres ser una casa, para brindar a tus seres queridos protección, cobijo, acogerlos en un lugar cálido? o prefieres ayudar a incrementar el fuego con tus conocimientos, ser la luz para que otros abran su mente, quizá te interesa ser un barco, para transportarte, llevar tu mensaje, ver el mundo y conocer? Tal vez parezca tonto o carezca de sentido mi comparación, sin embargo, me queda claro que todos tenemos madera y que podemos lograr lo que nos hemos propuesto, pero a veces si no es que la mayor parte del tiempo la vida misma con las situaciones que nos presenta, las enseñanzas dolorosas o bellas según sea el caso puede menguar nuestra figura, resquebrajando y sacando pequeñas virutas que forman huecos en el alma. Crecemos... y esos pedacitos faltantes son la causa de que la escultura aquella se debilite, pues cuando llueve; el agua entra por esas hendiduras pudriendo de raíz: entonces es momento de regresar al pasado para recoger las virutas y hacer reparaciones. Remendar no es sencillo, requiere de un autoanálisis sincero y un enfrentamiento a "calzón quitado" con tu interior. El secreto consiste en buscar el primer momento, la primera persona, la primera situación que haya sacado de tu escultura esa viruta, que haya desviado tu camino... y perdonar. En cada momento de perdón nace una conexión mágica e invisible que funciona como pegamento y aunque pedonar puede tardar años, estoy segura que algún día la paz y el regocijo que da conocer el verdadero perdón te dotará de la fortaleza necesaria para hacer de tu escultura una figura férrea y un ejemplo a seguir. Sigue adelante, tallando... puliendo ese interior, extrayendo toda la belleza que hay dentro de tí.

miércoles, 15 de enero de 2014

Si no hay dinero, no hay arte.

Me pregunto, ¿Qué es lo que hace que un escritor despegue? Suerte, tezón, destino, lucha, empeño, búsqueda, talento? Existen tantos escritores; buenos, malos, ejemplares, algunos con historias inclusive mejores que muchas publicadas y conocidas como Best Sellers. Hace unos días ví una entrevista en un programa de televisión española, donde se hacía el comentario de que "Si no hay dinero, no hay arte" y me quedé cavilando en la idea y todo lo que encierra. Es muy cierto, si pensamos que desde los inicios el arte ha servido como una especie de desahogo, de expresión pero también como legado y educación para nuevas generaciones. El arte es un aliciente para el alma, para los sentidos, un desfoge placentero que eleva el espíritu, que sensibiliza al ser humano. La pintura, escultura, literatura por mencionar algunas, han existido en gran medida por el respaldo económico. Es una pena que en la actualidad en países como el mío (México) no se le otorgue el valor que se merece a las artes, porque está comprobado que una persona educada tiene una mayor visión de la vida y de su entorno y aunque no es mi propósito mezclar al gobierno no puedo dejar de mencionarlo, a la gente de la política no le conviene que la gente piense, por eso recortan el presupuesto para las artes, siendo así que en las escuelas no se fomenta. Me incluyo, no recuedo haber tenido una clase en primaria, secundaria ni preparatoria (estudié en escuelas de gobierno)que despertara en mí el amor por lo artístico. Como lo he mencionado tanto en presentaciones y escritos, mi madre fue quien me inculcó el hábito de la lectura, mostrándome así un mundo maravilloso hacia lo que años después sería la pasión de mi vida. Luego entonces y retomando el punto, ese desapego-indeferencia que la gran mayoría tiene para con los libros (no mencionemos las demás artes, pues implican en todos los casos, invertir para estudiar, música, teatro, danza, etc.), es debido a que no se les inculca desde pequeños, pues adquirir hábitos positivos a edad tardía no resulta tan sencillo como en la temprana. Es triste ver que es minoría la gente interesada en cultivarse, también entiendo que es primordial comer antes que comprar un libro. De ahí mi relación con la pregunta inicial de este escrito.¿Qué es lo que hace que un escritor despegue? Se puede tener talento y tezón, pero no por eso despegar. Si ofreces un producto (por llamarlo de alguna manera) que a la mayoría no le interesa, y es aquí donde la parte monetaria entra: las grandes editoriales. Las grandes editoriales son las responsables de que los escritores despeguen, pues se necesita dinero para llegar a otros lugares: inversión en mercadotecnia, propaganda, publicidad, así que la frase "Si no hay dinero, no hay arte" es lamentablemente certera. Al menos en mi caso, seguiré haciendo mi parte, escribiendo con el corazón, luchando por mi meta, buscando que la suerte, el destino, el empeño, la tenacidad y el talento, se encuentren en el momento preciso para despegar y llegar al corazón de los lectores! P.d. espero encontrar al editor indicado.