martes, 9 de junio de 2009

El antes y el ahora.

Antes.
Ahora.

Los rizos en mi cabello han desaparecido, aquel tono claro también.
Ahora llevo el cabello mas lacio que ondulado y café.
Otras partes de mi también se han ido, como la ingenuidad y la inconciencia, sin embargo, creo que en el fondo sigo llevando esa ingenuidad e inocencia incrustrada debajo de cada poro de piel, aunque claro ya no es lo mismo, porque he aprendido de los errores de los años anteriores.
Antes, quería comerme el mundo como creo la mayoría de las personas que tiene sueños lo ha deseado alguna vez, triste ha sido darme cuenta que los sueños no son tan fáciles de alcanzar pero no tan difíciles de lograr como para renunciar a ellos.
Confío en que la perseverancia me ayudará a ver mis sueños hechos realidad algún día.
Ahora he aprendido que debe existir un balance entre la mente, los sueños, la realidad, el corazón y la razón, que debe seguir existiendo ingenuidad en nosotros para intentar una y otra vez alcanzar las metas propuestas.
El ahora nos enseña a ver los errores que se cometieron en el pasado y sacarle provecho para el futuro que es lo que realmente importa. Lo que está por venir, lo que quermos lograr.
El antes nos sirve para crecer en el ahora, para mejorar, para madurar.

viernes, 5 de junio de 2009

LA OTRA CARA DEL ASESINO.

"La otra cara del asesino" es el nombre de mi tercer novela y quiero compartir con ustedes un pedacito del primer capítulo, así es que si no escribo muy seguido por aquí es que estoy trabajando en ella.
Saludos!

CAPITULO I.

Graciela abrió los ojos a las 5:28 de la mañana, justo dos minutos antes de que el despertador interrumpiera sus sueños con aquel espantoso sonido que le provocaba sobresalto. Estiró la mano izquierda para alcanzar el aparato y con el dedo índice, presionó el botón de la derecha hasta que de la pantalla desapareció el punto rojo de encendido. Había sido una semana intensa y no quería pensar en el trabajo que le esperaba en su escritorio.
Extendió las piernas y los brazos como solía hacerlo desde niña. Inhaló y exhaló en tres ocasiones tratando de despejar su mente. Retiró las frazadas de su cuerpo y aun soñolienta dirigió sus pasos hacia la regadera. Hubiese preferido bañarse con agua tibia, pero se había hecho la promesa de utilizar solo agua helada desde hacía tres meses, justo el día de su cumpleaños. Había llegado a los “veintidiez” como ella le decía y temía que algunas partes de su cuerpo empezaran a tornarse flácidas. Recordaba las palabras de su madre, sin evitar que le causara gracia —“El agua caliente te va a aflojar los cueros”— lo peor del caso era que empezaba a creerle, todo cae por su propio peso —se dijo— e hizo presión sobre el seno izquierdo y después lo soltó, comprobando amargamente la ley de Newton. Y aunque en su mente cabía la posibilidad de “meterse cuchillo” el pavor al quirófano era más fuerte que su vanidad.
Aguantando la respiración, se introdujo en el fresco líquido y al sentir el contacto con éste notó la dureza de sus pezones, el agua recorría su delgado cuerpo al mismo tiempo que trataba de relajar los músculos — bah! No estoy tan mal.
A lo lejos le pareció escuchar el timbre del teléfono, extrañada cerró la llave y agudizó el oído. Con un movimiento rápido deslizó la cortina y tomó la toalla que colgaba de la pared para envolverse en ella. Normalmente no recibía llamadas en su departamento y al pensar en ello sintió un dolor en el estómago, solo su jefe y su mamá tenían ese número. Presurosa tomó el aparato:
— ¿Diga?
— Graciela, buenos días, intenté comunicarme a tu celular pero se encuentra apagado, ha ocurrido un homicidio en la calle D’ambar, es urgente que te presentes lo antes posible en el lugar del crimen, dos menores y ambos padres han sido asesinados.
Graciela no tuvo tiempo de nada, simplemente se despojó de la toalla ignorando el charco que dejaba en la alfombra. Recogió su oscuro, largo y húmedo cabello en una cola al miso tiempo que tomaba la ropa interior del primer cajón del tocador, aplicó desodorante y roció su cuerpo con perfume esperando no oler a rayos mas tarde, se colocó el uniforme y el arma en el cinturón. Deslizó el lipstic sobre sus labios y pintó con rubor las mejillas, sus grandes ojos negros reflejaron miedo frente al espejo, la pregunta giraba en su cabeza, — ¿acaso se repetiría la historia? No quería pensar de forma negativa, pero pasar otra vez por lo mismo le aterraba.
Dio media vuelta y atravesó la pequeña recámara de paredes claras y muebles oscuros, cruzó el pasillo que dividía la sala del comedor, tomó sus llaves y salió del departamento nerviosa.

lunes, 1 de junio de 2009

¿Qué me pasa?


Mi mente está en blanco.
No sé que pasa, la imaginación está perdida, el ánimo vaga sin rumbo y la creatividad me ha avandonado.
Incio unas líneas y termino borrándolas porque no me gustan.
En fin, espero que esto pase pronto.
Que horror!!!!