miércoles, 22 de julio de 2009

La importancia de seguir tu instinto.


La importancia de seguir tu instinto.
“Es con el corazón como vemos correctamente; lo esencial es invisible a los ojos”
Antoine de Saint-Exupéry
El principito.

¿Cuántas veces en la vida has tomado una decisión guiándote por el instinto? ¿Cuántas otras has hecho caso omiso de él? ¿En cuántas ocasiones has sabido qué decisión tenías que tomar, no obstante, ignoraste esa voz interior que te hablaba desde el fondo de tu ser para darte la respuesta correcta?
Es muy común acallar a esa pequeña “brújula” que los seres humanos llevamos dentro, y las razones pueden variar dependiendo de las circunstancias de cada individuo. Cierto es que vivimos en una sociedad en la cual se nos critica, se nos cataloga, se nos juzga, se nos señala y eso influye a la hora de tomar decisiones, porque de acuerdo a lo anterior hacemos de lado nuestro instinto, —a la cual yo también llamo intuición—; ya que quizá lo que nos indica no va acorde con lo que la sociedad nos exige, sin embargo, debemos tomar en consideración que lo que nuestra vocecilla interna nos aconseja es lo mejor para nosotros; aunque vaya en contra de las críticas de las personas que nos rodean.
Hace poco me contaron una fábula que quisiera compartir con ustedes, puede darnos un gran ejemplo de lo que es seguir nuestro instinto.
“Había una vez en la ciudad de las ranas, un concurso para ver quién lograba llegar a la cima de una enorme torre. Antes de que la competencia diera inicio, un grupo de ranas que fungían como espectadoras empezaron a gritar a los concursantes que ninguna lograría llegar a su meta “¡Oh! Esa torre está muy alta.” “¡Jamás podrán llegar!” “¡Es muy difícil!” Después de algunos minutos, varias ranitas empezaron a caer, pero otras seguían intentando con toda su energía y todas sus fuerzas mientras que la multitud continuaba criticando sus esfuerzos y creyendo que nunca lo lograrían. Eventualmente las ranitas se iban dando por vencidas, pero una rana, la más pequeñita, continuó subiendo y subiendo, ésta fue la única que no se dio por vencida y finalmente alcanzó lo más alto de la torre. No ha de sorprendernos que al final del concurso, todas las ranas querían saber ¿Cómo era posible que esta pequeña rana fuera la única en lograr el objetivo? — ¿Cómo lo hiciste? —quisieron saber. Fue entonces cuando la rana victoriosa no respondió y todos se percataron de que era sorda.”

Esta pequeña historia nos enseña que la mejor forma de lograr nuestras metas, objetivos, fines, sueños, etc, es guiándonos por nuestro instinto. No dejemos que el ambiente donde nos desarrollamos nos limite o nos haga tomar decisiones equivocadas, tenemos un tesoro dentro cada uno de nosotros, ¡debemos utilizarlo! Y recuerda, siempre que necesites un consejo, primero escúchate, no me queda la menor duda de que podrás encontrar la mejor respuesta en tu interior.