martes, 13 de julio de 2010

Arqueología.


Esta fotografía me la tomó mi marido en el Museo de Historia Natural en Nueva York.
Y estando en el área de los dinosaurios, vino a mi mente una parte de mi niñez que tenía completamente olvidada, recuerdo que en la primaria a la edad de ocho o nueve años, las niñas jugaban a adivinar el futuro con un tipo cuestionario donde se hacían diversas preguntas, las cuales arrojaban una serie de respuestas tales como cuál era el nombre de la persona con la que te ibas a casar, en dónde ibas a vivir, los hijos que ibas a tener, hasta el color de tu casa y entre ellas la típica, como dice la canción de Miguel Mateos "¿nene nene que vas a hacer cuando seas grande?" y claro como es de esperarse ninguno de los resultados fue certero, sin embargo, llamaba mi atención que la respuesta al tema de la profesión era "arqueología" y mi mente divagaba pensando que mi futuro era ser arqueóloga, me gustaba el término, y lo interesante de descubrir objetos y lugares desconocidos de gran valor que le adjudicaban cierto misticismo a mi futuro.
Para ser sincera, no sé en qué momento se esfumó toda aquella magia de encontrar tesoros ocultos, tal vez por eso escribo, para crear mis propios mundos, mis propios dinosarios, mis propios tesoros enterrados en lo mas profundo de mi razón, enterrados en aquellos casilleros de mi memoria y mi imaginación que se transcriben al papel para compartirlos con los muchos o pocos lectores que se atrevan a recorrer conmigo la travesía de mis pensamientos y sentimientos durante lo poco o mucho que dure mi viaje por este mundo.

viernes, 2 de julio de 2010

De regreso.




Debo confesar que Nueva York no me gustó tanto como creí me gustaría. Aunque no se puede negar que es una ciudad muy interesante, con deliciosos restaurantes, enormes museos, su bello Parque Central, el famoso ícono de la Estatua de la Libertad, edificios como el Empire State Building, el de la Organización de las Naciones Unidas, el concurrido Times Square, Broadway, Wall Street, el puente de Brooklyn, el barrio Chino que es la locura y el Italiano con su sabrosa gastronomía. Caminé la ciudad hasta quedar exhausata y el clima no ayudó mucho, el calor húmedo no facilitaba mi travesía, pude percatarme de que en algunas partes de la ciudad se percibe un olor a alcantarilla terrible y después de cierta hora de la tarde, la gente saca bolsas enormes de basura y las apila en las orillas de la banqueta, hasta que un camión se haga cargo de ellas, pero mientras tanto, el panorama es aterrador (¿Cuál es el destino final de tanta basura?) En fin, la contaminación es tremenda, Ciudad de México se queda corta, en mi piel pude apreciar puntos negros de contaminación, por otra parte el ruido de tanto automóvil provoca cierto dolor de cabeza, al menos en mi persona. En las esquinas hay letreros donde se menciona una sanción de 350 dlls por sonar el claxon, ¿qué tal si no hubiera esas multas?
Nueva York es una ciudad muy cara, en una ocasión el precio de un desayuno se elevó a 40 dlls por el jugo de naranja (casi 10 dlls cada jugo) y una botella de agua de las pequeñas 3 dlls, en fin, como toda ciudad grande tiene sus puntos positivos y negativos, no me puedo quejar, es de esos lugares que tienes que visitar para tener tu propia experiencia.
Escuché diversos idiomas, turistas de todo el mundo merodeaban por la ciudad con sus cámaras de video y digitales, tratando de captar cada detalle, cada sonrisa, cada objeto, cada movimiento, entre ellas ahí andaba yo, disfrutando de ese cansancio que da el recorrer lugares que antes fueron conocidos sólo por una fotografía o la televisión, y que ahora se perciben de manera distinta, no nada mas con el sentido de la vista, sino con el oído, el olfato, el gusto y el tacto y esa sensación la llevas contigo por el resto de tu vida.
Regreso contenta y con ganas de planear mi próximo viaje.
Reciban un fuerte abrazo!