Toca, ve, prueba, huele, escucha.

¿Cuántas veces en el día te percatas de lo maravilloso que son tus cinco sentidos? El día a día transcurre tan aprisa que detenernos a pensar en el tacto, la vista, el gusto, el olfato o el oído pasa a segundo término, a menos que carezcas de ellos por alguna circunstancia, inclusive pueden pasar días, semanas o meses sin que tomemos conciencia de ello. El prestar atención a nuestros sentidos, nos vuele más alertas, desarrolla la creatividad, nos pone de buenas, eleva la energía, ayuda a descubrir qué es lo que nos pide el cuerpo y también en algunos casos a fomentar la meditación. Justo en el preciso momento que estás leyendo este escrito, tus ojos van de un lado a otro saltando entre las letras, tus dedos tocan el teclado ¿Sientes cómo sobresalen del tablero? Tu cuerpo sentado, quizá en alguna silla cómoda o no, eso sólo tú lo sabes, ¿cómo sientes tus glúteos, tu espalda, tus piernas, el cuello? Estás tomando alguna bebida, ¿a qué sabe? ¿Es fría, caliente? ¿A qué huele tu oficina, el salón o sea cual sea el lugar donde te encuentras? ¿Qué sonidos te envuelven? Nuestro cuerpo es la “carroza que nos transporta en esta vida” —como dirían los tibetanos—, es un medio que nos guiará por el tiempo que nos tenga que servir. Por eso: Observa todo lo que puedas y agradece. Toca, siente las diferentes texturas, revive las sensaciones de cuando niño explorador y sonríe. Huele, huele lo que te guste y lo que no, lo que te abra el apetito, lo que te remonte a la infancia. Respira hondo y profundo, llena tus pulmones, exhala y deja ir alguna pena que le esté agregando kilos a tu espíritu. Prueba, degusta, saborea; tu cuerpo sabe qué le hace bien y qué le hace mal, aprende los límites pero también date gustos. Escucha, escucha tu interior, el sonido que emana de ti, ¿qué quieres? ¿Hacia dónde vas? ¿Qué música llevas dentro? ¿Qué te dice el viento, las aves, las flores, la lluvia? ¿Qué te dicen las personas que amas? ¿Interpretas lo que quieres o es lo que en realidad te dicen? La vida también, es una conformación de places y el placer de sentirnos felices depende de nosotros, los cinco sentidos son una vía para llenar el interior y exteriorizarlo. Elógiate y elogia, abrázate y abraza, bésate y besa, perfúmate y perfuma a los que te rodean, mírate y mira. No podemos dar lo que no tenemos, así que llena tus sentidos. ¡Vive! Valora tu cuerpo, consiéntete, los sentidos fungen como brújula. Eres más feliz cuando no retienes las emociones o las sensaciones, pues si ocurre lo contrario, estás construyendo una pared interpuesta ante ti mismo, aprende a defender ese gusto o esa opinión, construye tu fortaleza no limitándote sino permitiéndote sentir.

Comentarios

Crates ha dicho que…
el placer de sentir...


darse la oportunidad de percibirse, de rescatarse de la rutina...


Ahora te sigo, espero que podamos compartirnos lo que hacemos.

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