martes, 25 de febrero de 2014

Escrito para revista digital Coma suspensivos.

Les comparto mi escrito para la revista digital Coma suspensivos, www.comasuspensivos.com.mx no dejen de dares una vuelta, les va a gustar!!! Hace algunos meses, realizando mis ejercicios matutinos de estiramiento, concebí la idea para mi siguiente libro, llevaría por nombre La llave y sería algo muy distinto a las novelas que he escrito. Este libro debe tocar temas de una manera sencilla y práctica para esclarecer las dudas, los miedos y hurgar en el interior, con la finalidad de caminar por el sendero correcto, por citarlo de alguna manera, y tomar la rienda de nuestra vida. Considero que la mayoría de las personas vive inmersa en una rutina que las carcome, dejándolas secas, provocando frustraciones y llevándolas al caos interno. Existe una lista interminable de libros de superación personal que, finalmente, tienen el mismo objetivo y te venden el mismo concepto (aclaro, nunca estuvo en mis planes escribir sobre ese tema). Podrán pensar que alucino, pues así como estaba, acostada boca arriba y abrazada a mi pierna derecha, recuerdo perfectamente visualizar la portada blanca con una llave antigua en el centro. Por algunos días desistí de mi voz interna, acallando la idea, pero la imagen seguía ahí… Luego entonces decidí zambullirme entre mis libros para iniciar con las investigaciones que me ayudarían a marcar la pauta para desarrollar mi nuevo proyecto, pues no sabía por dónde comenzar. Pedí señales. Tomé el libro de Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés, y lo que leí de alguna manera lo interpreté como la respuesta para continuar. “La idea que tenía su abuela de una diversión a lo grande consistía en tomar un tren con destino a Chicago, llevar puesto un gran sombrero y pasear por la avenida Madison, contemplando los escaparates como una dama elegante. Contra viento y marea o porque era su destino, se casó con un granjero, se fue a vivir con él a la región de los trigales y ahí empezó a pudrirse en aquella bonita granja que tenía justo el tamaño adecuado, con los niños adecuados y el marido adecuado. Ya no le quedó tiempo para la frívola vida que antes llevaba. Demasiados niños, demasiadas tareas femeninas. Un día, años más tarde, tras fregar a mano el suelo de la cocina y la sala de estar, se puso su mejor blusa de seda, se abrochó su falda larga y se encasquetó un gran sombrero. Después se introdujo el cañón de la escopeta de caza de su marido en la boca y apretó el gatillo. Todas las mujeres saben por qué fregó primero el suelo”. Con este pequeño ejemplo me queda claro que cuando no seguimos ese instinto, esa ilusión que nos motiva, estamos sofocando al espíritu, apagando el alma y morimos poco a poco. Sí, el país está en una situación crítica. Sí, la economía es pésima, el hambre, la pobreza, el abuso, la falta de valores… y la lista sigue. Nos bombardean de anuncios negativos, nos limitan el panorama, nos venden la idea de una felicidad errónea y, entonces, empiezas a olvidarte de tus sueños, de tus metas, de lo que te hace realmente feliz, sin percatarnos de que la peor barrera somos nosotros mismos y hay que aprender a saltarnos, seguir las señales y encender el fuego de la pasión para perseguir aquella loca idea que tuvimos alguna vez y que se quedó encerrada en algún recoveco de la memoria y el corazón. Así que quiero ver hacia dónde me lleva esta nueva aventura, esta loca idea de creer y seguir las señales, de perseguir la portada blanca con una llave antigua.

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