Cambio de rumbo.

Me parece que escoger una profesión a la edad de dieciocho años es una faena difícil cuando no se nace con la vocación adherida a la piel y el sentimiento. Me identifico con esta premisa porque escogí una carrera sin experimentar pasión por ella, simplemente por cumplir con el requisito de ser universitaria y me subí a un navío que prometía un futuro próspero. Con el caminar del tiempo; fui descubriendo que las decisiones acertadas o no, desembocan en enseñanza y jamás me hubiera imaginado que el aprendizaje estaría en cambiar el rumbo, en la búsqueda más que material, de satisfacción personal. Así que intenté volcar el pensamiento como expiación de mi sentir y descubrí a través de las letras la respuesta que estaba buscando y aunque en la actualidad ejerzo lo que estudié, sigo creyente de que la escritura es mi destino. Sé que la mayoría de las personas en nuestro país no tiene el hábito de la lectura, sin embargo, intento contribuir para cambiar esa perspectiva. Hace algún tiempo estuve impartiendo una plática relacionada con el tema en una preparatoria de la región, comprobando con tristeza el desinterés de los jóvenes por las letras, ya que son muchos los distractores que existen, como la televisión, los aparatos electrónicos u otro tipo de ocio que no exija cierta disciplina, pero también confío en que varias personas que como yo, sigamos depositando nuestro granito de arena para romper con esos patrones y se logre un cambio. Porque lo que necesita nuestro país es gente apasionada por lo que hace, interesada por crecer no solo en lo económico sino en lo intelectual, y así mejorar en todo sentido., también agregaría gente que disfrute de los libros. En alguna ocasión definí a los libros como nuestros compañeros, amigos y amantes, con quienes viajamos y compartimos el maravilloso mundo de las letras. Que con su gran poder nos transporta a lugares tan recónditos como comunes, desde calles, avenidas, bosques, mares, ciudades, cielos, nubes, lunas y estrellas, quizá a otros tiempos, quizá a otras vidas u otros mundos, sin duda nuestros cómplices de aventuras y conquistas. Y como dijo José Vasconcelos “Sólo los libros sacarán de la barbarie a este país”

Comentarios

"Romu" u (Omar) ha dicho que…
Comparto tu sentir.
Las letras llaman, son un fuego ardiendo en tu alma y la unica manera de apasiguar esas sensaciones es aumentando la llamarada!
Los niños de este pais dependen de las personas que tratan de mantener y de hacer crecer el espiritu de las letras!
A los niños se les puede cambiar con una visita en la escuela, hasta un anuncio en la tele, los medios para sembrar la semilla deben ser más!
Aunque el que lo lleva dentro, algun dia se autodescubrira!!

SAludos Nurkia!!
Nurkia Rudametkin ha dicho que…
Romu, gracias por darte una vuelta por aquí, que gusto saludarte!!!

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