jueves, 27 de mayo de 2010

El viento mece las hojas de los árboles,
y provoca un sonido relajante,
una tranquilidad abrazadora que me transporta
a tus caricias y a tus besos.
Los rayos del sol cobijan la meseta de los cerros
como tus brazos a mi cuerpo desnudo sobre el colchón,
respiro el aroma de las flores
y encuentro similitud con tu aliento
que me estremece
cuando pronuncias palabras de amor.

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