martes, 21 de enero de 2014

Recogiendo virutas.

Imagino que somos como un tronco. Que estamos hecho de madera y que podemos tallarnos a nosotros mismos en la forma que queramos. Con la madera se pueden hacer figuras hermosas, construir casas, barcos, alimentar el fuego, por citar algunos ejemplos, e igual el ser humano puede intentar labrarse a sí mismo, buscar su mejor escultura, interprentando ésto como forjar el propio destino, esculpirse, darse forma, ¿qué quieres ser? ¿quieres ser una casa, para brindar a tus seres queridos protección, cobijo, acogerlos en un lugar cálido? o prefieres ayudar a incrementar el fuego con tus conocimientos, ser la luz para que otros abran su mente, quizá te interesa ser un barco, para transportarte, llevar tu mensaje, ver el mundo y conocer? Tal vez parezca tonto o carezca de sentido mi comparación, sin embargo, me queda claro que todos tenemos madera y que podemos lograr lo que nos hemos propuesto, pero a veces si no es que la mayor parte del tiempo la vida misma con las situaciones que nos presenta, las enseñanzas dolorosas o bellas según sea el caso puede menguar nuestra figura, resquebrajando y sacando pequeñas virutas que forman huecos en el alma. Crecemos... y esos pedacitos faltantes son la causa de que la escultura aquella se debilite, pues cuando llueve; el agua entra por esas hendiduras pudriendo de raíz: entonces es momento de regresar al pasado para recoger las virutas y hacer reparaciones. Remendar no es sencillo, requiere de un autoanálisis sincero y un enfrentamiento a "calzón quitado" con tu interior. El secreto consiste en buscar el primer momento, la primera persona, la primera situación que haya sacado de tu escultura esa viruta, que haya desviado tu camino... y perdonar. En cada momento de perdón nace una conexión mágica e invisible que funciona como pegamento y aunque pedonar puede tardar años, estoy segura que algún día la paz y el regocijo que da conocer el verdadero perdón te dotará de la fortaleza necesaria para hacer de tu escultura una figura férrea y un ejemplo a seguir. Sigue adelante, tallando... puliendo ese interior, extrayendo toda la belleza que hay dentro de tí.

4 comentarios:

Alfonso Aranda dijo...

no carece de sentido me gustó.
gracias

Nurkia Rudametkin dijo...

Gracias Alfonso.
Saludos.

monica dijo...

Hay amiga, que hermoso escribes!! e encanta leerte! Mis felicitaciones siempre!

monica dijo...

Hay amiga, que hermoso escribes!! e encanta leerte! Mis felicitaciones siempre!