El camino.



Imagino la vida como esa montaña, aunque no precisamente con escalones. Los escalones los vamos haciendo nosototros a cada paso, a cada instante... durante el andar. ¿Qué parte de mi montaña he recorrido? ¿cuántas metas he alcanzado? ¿me quedarán kilómetros por caminar? no lo sé, un día hacemos planes, el otro no estamos aquí.
Existe una llama interior que nos impulsa a seguir, algunas veces la flama disminuye, otras cobra fuerza, será que el ser humano es así, lleno de altibajos, impredecible, con matices de maldad, con algunos toques de bondad, místico y generoso, pero al mismo tiempo egoista.
¿Hasta qué punto el egoismo puede ser válido? Con esto me refiero a querer lograr nuestros propósitos, ¿qué tanto podemos soportar? o ¿a qué hay que renunciar?, ¿es complejo no? Por ejemplo, la frase: "En la guerra y en el amor, todo se vale" Estoy en total desacuerdo con ella, ¿cómo es posible que sea válido matar para obtener una meta o poder? o pelear por el amor si el amor es libre, no se puede imponer, no se puede obligar, no hay que hacer trampa por él, sólo amar.
No significa que tengas que alcanzar la cima aplastando lo que encuentras a tu paso, no significa que tengas que llegar hasta lo alto por llegar, sino llegar con la frente en alto.

Comentarios

Fernanda ha dicho que…
Cada quien tiene razones ocultas para hacer las cosas.. si bien estoy de acuerdo con lo de "tu libertad terminar en donde empieza la libertad del otro"... también creo que hay muchos que no lo toman en cuenta.
Interesantes reflexiones. El hombre quizás nunca llegue a conquistar nada, quizás no llegue nunca a la cima y, sin embargo, siempre está a punto de perderlo todo.

Un saludo, Niurka.

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