Carta.

Carta encontrada en un libro antiguo.


Las letras me abandonan, las ganas se me escapan y sigo tomando café para levantarme el ánimo. Entre las mañanas desoladas y las noches frías sigo extrañando tus letras, eres la persona que alimenta ese hueco que nadie más puede, con tu prosa poética y tus palabras filosóficas, me develas un mundo más real pero ficticio a la vez, real porque tus conclusiones son tan certeras y ficticio porque nadie lo ve como tú, con esa transparencia de lo bueno y de lo malo, de lo bello y lo horrendo.
Recuerdo tus palabras, soy libre… sin embargo, esa libertad ha mermado, se extingue poco a poco y tengo miedo, mucho miedo de perderme, pero me da más miedo el saber quién soy y ya no quiero ser yo, no quiero ser quien era, porque si soy quien era estoy perdida. Porque ser quien era significa ser un ángel caído, y no quiero ser un ángel caído, sino todo lo contrario. ¿Me castigo acaso al tomar ésta actitud? ¿Me flagelo negándome a lo prohibido? Estoy apagada.
Agradeceré tu pronta respuesta.
Con cariño,
La amiga que mucho te quiere.

Comentarios

Angeles ha dicho que…
... Creo que toda la vida estamos en ese punto en el que podemos perder la libertad, pero me refiero a esa LIBERTAD que es la que desplegamos en lo profundo de nosotros. Esa es la que debe de preocuparnos... Lo demás va y viene, son circunstancias, momentos en los que interactuamos con lo imposible de manejar: el universo.

Un beso.

Entradas populares de este blog

Poema.

La importancia de seguir tu instinto.

Filosofando.