jueves, 7 de octubre de 2010

¿Qué hace el dolor mezclándose con la alegría?
Esa interrupción a la felicidad debería ser prohibida, absuelta, diluida, no debería existir —me dije—, sin embargo, ¿qué sería del ser humano sin poder apreciar los dos extremos?
El dolor y la alegría son como el día a la noche, como el sol a la luna, como el mar al desierto, como ese contraste de emociones que se lleva el tiempo, pero que nos hace crecer, comparar, madurar, reconocer, corregir, apreciar, sufrir y reír, esa disparidad de sentimientos que nos permite dar gracias a la vida y al Creador, por otorgarnos la oportunidad de experimentar dichas sensaciones a lo largo del camino.
La vida, es ese conjunto de experiencias que guardamos en nuestra caja de recuerdos, experiencias vividas, momentos inolvidables… y andando por su sendero nos aferramos a ella cual náufrago a una tabla de madera, sin recordar que sólo estamos de paso, que algo más allá nos espera… y ¿qué es ese algo? quisiéramos saber, no está a nuestro alcance entenderlo, aunque nos reconforta creer que así sea.
La muerte en cambio, es esa transición del cuerpo, ese desprendimiento físico, esa expiración del soplo de vida que concluye con lamentos en la tumba de los familiares por el ser querido y la reminiscencia de tiempos pasados.
He vivido la muerte tan de cerca para saber que desgarra el corazón y el alma, pero una vez más coincido en que la vida sabe resarcir el dolor y redimir la tristeza.
Festejemos a la muerte entonces con colores, que cuando alguien falta, todo es negro. Festejemos a la muerte entonces con comida que cuando alguien falta el apetito se esconde. Festejemos a la muerte entonces con flores que hemos olvidado de entregar en vida. Festejemos a la muerte entonces con velas para iluminar nuestro dolor. Festejemos a la muerte entonces con calaveras para recordar que somos tan frágiles y que la vida se nos escapa en un suspiro.
Mofémonos de la muerte sutilmente. Hagámosle bromas, pues ella se burla de nosotros. Riamos descaradamente a nuestras anchas, que algún día nos encontraremos frente a frente.
Entonces podemos responder por qué el dolor se mezcla con la alegría y es para soportar la inminente victoria de la muerte.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Nurkia!!

Lista para la Cita con la Catrina?
Buena manera es filosofando de la dualidad del ser.
Compartiremos pronto nuestras Letras


Un gran saludo

Peggy

Nurkia dijo...

Hola Peggy!
Sí, espero poder estar presente ese día. :)
Siempre es un placer aprender de todos ustedes y compartir el sentimiento a través de el maravillo mundo de las letras!
Un abrazo y gracias por pasar por aquí.

Erika Gtz dijo...

Nurkia, tu escrito esta bastante ad hoc con las fechas estas que se avecinan no?.
Me encanto!