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Casi 33.

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Dejé la ciudad para regresar al campo. A esta quietud que la naturaleza transmite. El silencio roto por el sonido de las aves, la brisa de la mañana que me golpea el rostro con suavidad diáfana y fresca. Tomo la taza de café entre mis manos, percibo su aroma y saboreo el reconfortante líquido en un trago mientras pienso en los cambios y sorpresas que nos da la vida. El lunes cumpliré 33 años. Hace unos meses me encontraba en mi departamento sin siquiera imaginar o planear el cambio de residencia, esto una vez más me confirma que aunque hagamos planes o proyectos la vida te da sorpresas cuando menos lo esperas. El día que me muedé de aquí, hace casi dos años, lo hice pensando en que la cuidad era lo mío, el ajetreo me vendría mejor que la paz de la naturaleza y me daría más oportunidad en todo sentido. Aunque debo confesar que en ocasiones pensaba en este lugar, en despertar con esta tranquilidad sin vecinos en derredor —como que la taza de café me sabe mejor— ideas mías tal v...
Este es un cuento que escribí hace tiempo, se los comparto. El andén se encontraba atestado de personas presurosas por tomar el tren. Ricardo empezaba a desesperarse, la paciencia no era una de sus virtudes y lo único que le importaba en esos momentos era llegar a su destino lo antes posible. Sentado en la banca extrajo de su bolsillo el reloj que había heredado de su abuelo; que en algún tiempo estuvo sostenido por una larga cadena de oro. Lo abrió con ansia, apesadumbrado constató el tiempo; el poco tiempo que le quedaba… y se sintió cual esclavo dominado por una determinación inflexible y temeraria, amenazando con arrebatarle la vida a mordidas, afirmando la inminente victoria de la muerte, mostrando unos colmillos filosos y a punto de hincar en cada minuto. Iban a dar las once de la noche. Hizo crujir sus dedos por inercia, no era que lo pensara, sino como una forma de exteriorizar su nerviosismo, una costumbre que cargaba desde pequeño. Se percató de sus dedos torcidos y se conc...

Les comprarto mi escrito para la Revista Reportaje.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Para quienes compartimos el gusto por los libros, asistir a la segunda feria más importante a nivel internacional nos llena de regocijo; recorrer los pasillos de la FIL Guadalajara, con sus estantes repletos de diversas portadas, cientos de editoriales, variedad de géneros literarios, de mundos e historias ocultas entre las páginas dispuestas a ser descubiertas por algún lector ávido de aventuras, de conocimiento, de aprendizaje: Un sin fín de opciones a escoger para saciar a todo tipo de público. Se percibe un ambiente de camaradería, de unión por el mismo deleite. Dentro de ese marco, estuve presentando mi segunda novela, Expediente 93, lo cual me llena de una gran satisfacción; sin embargo, lo que también me llena de satisfacción es poder ser un instrumento más para exhortar a los jóvenes que comparten la misma inquietud y el amor por las letras, a que persigan sus sueños, ya que considero que es lo que nuestro país necesita, más ap...

Recuento del año.

Este 2012 trajo consigo muchas satisfacciones y enseñanzas. Estoy muy agradecida con Dios, que me da la oportunidad de poder experimentar esas vivencias para mi crecimiento en todos los sentidos. Hacer recuento de lo acontecido en el año, se ha vuelto una especie de ritual porque así puedo ver qué alcancé, qué me falta por alcanzar y qué quiero agregar a mi lista de las cosas de la vida antes de morir. Durante el año tuve varias presentaciones de mi segunda novela Expediente 93, en diferentes escentarios: Ensenada, Tijuana, Mexicali, Guadalajara y San Diego, Ca. Cumpliendo así una más de mis metas, el compartir con quienes se embarcan en esta aventura del mar de mis letas y esa complicidad que envuelve al lector en el mundo creado por el escritor. También y con respecto a esta historia "Expediente 93", inicié en conjunto con un reconocido Director, el guión de cine que llevará el título de "Una simple aventura" eso es un reto enorme, sin embargo, ya di el primer p...

Una mirada al bajo mundo.

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Esta anécdota, no podía dejar de escribirla; ya que independientemente de lo que se pueda pensar al leerla, me deja una nueva enseñanza. Siempre me había preguntado cómo serían esos lugares de mala muerte donde las mujeres bailan en derredor de un tubo en el centro de la pista. Pues bien, de eso se trata mi experiencia, de esa mirada al bajo mundo que jamás imaginé experimentar. El sábado pasado fue la despedida de soltera de mi amiga, se casa a finales de este mes y le organizamos una pequeña reunión sorpresa en el patio de su casa, con deliciosa botana, bebida, flores, velas, música, todo quedó de maravilla, disfrutamos de la velada entre pláticas y risas. De pronto, nos dice: — Quiero ir a un table dance. Me quedé con cara de signo de interrogación, igual y hubiera esperado que pensara en un bailarín, de esos musculosos, vestidos de bomberos, de policías o qué se yo, pero no, ella quería ir a un table dance. De las diez integrantes del grupo ninguna puso objeción y ni modo ...

¿La tribu Gwinch’in y usted, tienen algo en común?

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Por mil generaciones, la tribu Gwinch’in vivió en el norte de Alaska aislada casi por completo de otras culturas. Los miembros de la tribu eran completamente autosuficientes; sobrevivían gracias a las habilidades que les habían enseñado sus padres y mayores. En 1980, uno de los líderes de la tribu adquirió una televisión. Los miembros de la tribu describieron el evento como el principio de una adicción. Pronto empezaron a hacer caso omiso de las costumbres autóctonas para poder pasar más tiempo frente al televisor. Un investigador dijo sobre la experiencia de la tribu: “Para esos nativos, como para todo el mundo, la televisión es un gas cultural neurotóxico. No tiene olor, no duele, no sabe a nada y es mortífero”. ¿Qué pasó con las tradiciones Gwinch’in que habían existido por miles de años? En palabras de un miembro de la tribu: “La televisión nos hizo desear ser algo distinto de lo que éramos. Nos enseñó la codicia y el desperdicio y, ahora, todo lo que éramos ha desapareci...

Realidad o Ficción?

Me preguntan, si lo que escribo tiene que ver con mi vida. Yo sonrío y niego, niego porque no me parezco al científico de “La huida” que intenta desarrollar un medicamento y al mismo tiempo pretende poner en la balanza su moral. Niego porque no tendría valor para abandonar una hija e intentar continuar con mi vida, caminando por la existencia perseguida por los fantasmas del arrepentimiento, tampoco podría ser partícipe de utilizar a otro ser humano en algún experimento o ser una chica de mirada dulce y corazón frío. Sonrío y sigo negando el tener algún parecido con esa mujer de “Expediente 93” que lentamente va perdiendo su autoestima para dar paso a otra distinta a la que era, difiero de que en la vida el dinero es lo más importante como alguno de mis personajes opinaría. No utilizaría el chantaje para lograr algún objetivo, ni reprimiría mi sentir o pensar sólo porque no sería bien visto en el círculo social; por mencionar algunos de los temas que se desarrollan en mis novelas. Sin ...